La aguja del reloj se siente como un puñal. Pasan las horas, y así también
lo días y las semanas. El tiempo escurridizo se escapa frente a su horizonte...
y a ella, a ella eso la aterra.
Ante ella un muro, detrás de él: el mundo. No hay quien lo derribe,
¿quién se va a atrever a cargar con ese infierno?. Su corazón, un candado. Su
mirada, un enigma tras la llave. Y su mente, una imposible.
Y así se enamora de su Soledad, y quien la conquista es su dolor. ¿La
inteligencia?, su mejor excusa. Quien se escapa no se enamora, quien se escuda
no es herido, y quien no llega nunca tiene que irse.
Es que aún se siente una niña, pero los segundos la traspasan con
cada latido que la mantiene despierta. Y cada vez que abre sus ojos no ve a
nadie, pero cuando los cierra los ve a todos. Y entonces suspira y mira hacia
un espejo, pero no se refleja en él. Se distorsiona en su agonía, se apaga en
su oscuridad.
Por las noches sus heridas se abren y se queman, una y otra vez, en
los mares de sal que derraman sus ojos. Y entonces, ¿quién la va a auxiliar?.
Es una enfermedad sin remedio. Hay que ser valiente para ir en busca de la
cura, y ella... es una cobarde.
No sabe rescatarse de sí misma, y si por fin alguien la
encuentra...huye. Entonces se refugia en sus fantasmas, ellos nunca la
abandonan...
¿Qué sería de ella sin sus recuerdos?, quizás, un alma libre.
La vida sigue -dicen-, pero no siempre es verdad. A veces la vida no sigue. A veces sólo pasan los días.
miércoles, 24 de julio de 2013
lunes, 22 de julio de 2013
Second chances they don't ever matter. People never change.
En el campo de la química era más en lo que concordaban que en lo que diferían, por eso mismo no podían permanecer juntas por mucho tiempo más. Ambas eran letales, venenosas, destructivas y sigilosas. Dos rosas negras con espinas, en una retorcida enredadera de mentiras. Dos corazones ponzoñosos, uno más cruento que el otro, quizás...
No puedo hablar por ambas, sólo a través del dolor que se desprende de una herida.
Una de ellas era por demás hermosa, naturalmente cálida, sencilla por fuera y estratega por dentro. Todo en ella era una invitación, todo en ella era bienvenido, perfectamente aceptable.
La otra, sin embargo, era lo que podía ser. Lo que todos esperaban que fuera, o lo que a nadie le importaba. Nunca la primera, siempre la sombra de quien le tapaba el sol. Con un disfraz de piedra para contrarrestar la fragilidad de su alma. Ocultaba su velo bajo una sonrisa, su inseguridad bajo la fría indiferencia, y su corazón bajo una feroz coraza. No por eso su escencia era mejor que aquella otra que destilaba perfección, sino que era por eso que se sentía vulnerable y culpable.
Aún así, detrás de las apariencias y del exuberante cariño que se tenían a raíz de su compañia, la rivalidad era innevitablemente fornida y caótica. Cada una con sus tácticas, dislumbrando el objetivo y ocultando sus intenciones.
Las dos eran proyecciones de sí mismas, sufrían y luchaban por igual. No hay víctimas en esta historia. Todo magnificamente equilibrado, cada accionar en respuesta de otro, cada estrategia acorde a cada debilidad, ventajas y desventajas, a favor y en contra.
Y es así como nada pudo volver a su lugar. Una vez que un vínculo se corrompe, cuando se quebranta la transparencia, ya no se puede volver atrás. Porque al menos por un instante la rivalidad pesó más que todo lo vivido, que los recuerdos que hoy duelen, que un corazón roto.
¿Cómo se puede recobrar la confianza una vez perdida?. ¿Si uno de los corazones se estaba quebrando por qué no su querer?. Quizás una de las dos era más necia que la otra. Pero ¿cuál?. ¿La que a modo de despecho la traicionó cuando ya no había más nada que ganar o la que aún así quizo perdonarla, la que la apreciaba de todos modos?. Fue una relación confusa, sólo ellas lo entienden. Sera porque a simple vista estaban unidas en demasía, pero al final lo que terminó con ellas fueron todas sus similitudes, todas sus espinas.
No puedo hablar por ambas, sólo a través del dolor que se desprende de una herida.
Una de ellas era por demás hermosa, naturalmente cálida, sencilla por fuera y estratega por dentro. Todo en ella era una invitación, todo en ella era bienvenido, perfectamente aceptable.
La otra, sin embargo, era lo que podía ser. Lo que todos esperaban que fuera, o lo que a nadie le importaba. Nunca la primera, siempre la sombra de quien le tapaba el sol. Con un disfraz de piedra para contrarrestar la fragilidad de su alma. Ocultaba su velo bajo una sonrisa, su inseguridad bajo la fría indiferencia, y su corazón bajo una feroz coraza. No por eso su escencia era mejor que aquella otra que destilaba perfección, sino que era por eso que se sentía vulnerable y culpable.
Aún así, detrás de las apariencias y del exuberante cariño que se tenían a raíz de su compañia, la rivalidad era innevitablemente fornida y caótica. Cada una con sus tácticas, dislumbrando el objetivo y ocultando sus intenciones.
Las dos eran proyecciones de sí mismas, sufrían y luchaban por igual. No hay víctimas en esta historia. Todo magnificamente equilibrado, cada accionar en respuesta de otro, cada estrategia acorde a cada debilidad, ventajas y desventajas, a favor y en contra.
Y es así como nada pudo volver a su lugar. Una vez que un vínculo se corrompe, cuando se quebranta la transparencia, ya no se puede volver atrás. Porque al menos por un instante la rivalidad pesó más que todo lo vivido, que los recuerdos que hoy duelen, que un corazón roto.
¿Cómo se puede recobrar la confianza una vez perdida?. ¿Si uno de los corazones se estaba quebrando por qué no su querer?. Quizás una de las dos era más necia que la otra. Pero ¿cuál?. ¿La que a modo de despecho la traicionó cuando ya no había más nada que ganar o la que aún así quizo perdonarla, la que la apreciaba de todos modos?. Fue una relación confusa, sólo ellas lo entienden. Sera porque a simple vista estaban unidas en demasía, pero al final lo que terminó con ellas fueron todas sus similitudes, todas sus espinas.
miércoles, 17 de julio de 2013
La demencia de sentir.
Sentí mariposas para luego despertar. Inconsciente en una absurda felicidad que me despoja de mi ser, se sumerge en mis sentidos y quiebra mi razón. Me ilusiona, me pierde, se desvanece, hasta que vuelvo a mí.
¿Qué es lo que me apresa y despierta mi sentir?. Es tu insolencia, tu desfachatada carencia de fe que me tienta a insistir. Y así volver y perecer nuevamente, una y otra vez sólo por ti. Y al final desfallecer entre tus brazos, en la gloria.
Sin más dolor, sin más fuerzas, sin más amor que el que te dí; ya no existo, ni persisto en la inconstancia de vivir.
El fuego me consume mientras mi corazón se vuelve cenizas. Una última mirada hace que todo cobre sentido y mi alma se quiebra mientras te sonrio. Porque juntos somos mi muerte y así lo prefiero. Desgarrarme en un instante, sentir hervir mi sangre sólo por mirarte. Consumirme hasta liberarme.
Todo eso anhelo, porque la peor de las miserias es vivir adormecida en una existencia llena de supiros vacios. Sufrir vale la pena, porque en el dolor hay vida y enamorarme es mi fin.
¿Qué es lo que me apresa y despierta mi sentir?. Es tu insolencia, tu desfachatada carencia de fe que me tienta a insistir. Y así volver y perecer nuevamente, una y otra vez sólo por ti. Y al final desfallecer entre tus brazos, en la gloria.
Sin más dolor, sin más fuerzas, sin más amor que el que te dí; ya no existo, ni persisto en la inconstancia de vivir.
El fuego me consume mientras mi corazón se vuelve cenizas. Una última mirada hace que todo cobre sentido y mi alma se quiebra mientras te sonrio. Porque juntos somos mi muerte y así lo prefiero. Desgarrarme en un instante, sentir hervir mi sangre sólo por mirarte. Consumirme hasta liberarme.
Todo eso anhelo, porque la peor de las miserias es vivir adormecida en una existencia llena de supiros vacios. Sufrir vale la pena, porque en el dolor hay vida y enamorarme es mi fin.
jueves, 16 de mayo de 2013
Mi cabeza no para.
¿Qué está bien?, ¿qué está mal?, ¿qué sentir?, ¿por qué
hacerlo?, ¿por quién llorar?, ¿por qué llorar?, ¿cómo reír?, ¿cómo seguir?,
¿voy a estar bien?, ¿voy a sobrevivir?... ¿Cómo me siento?, ANGUSTIADA.
TEMEROSA. CULPABLE.
...
Quiero llorar, pero mis ojos se hartaron de mi alma tan quebrada.
Cada lágrima que lloré se evaporó en este desierto.
Es que el sol se fue y me cuesta ver un espejismo de fe, entre tantas tormentas de viento.
Cada lágrima que lloré se evaporó en este desierto.
Es que el sol se fue y me cuesta ver un espejismo de fe, entre tantas tormentas de viento.
miércoles, 27 de marzo de 2013
Razón de ser.
¿Un sueño en la vida?. Encontrar mi lugar en este mundo.¿Dónde pertenezco?. ¿Dónde puedo ser feliz?.
Necesito salir corriendo y romper en llanto. Tocar fondo en esta catarsis, gritar sin eco y romper paredes.
No voy a seguir esperando a que me escuchen, no voy a hacer de esto mi lugar, mi guerra está en otro lado y allá voy.
No estoy loca, ni deprimida, no me falta ni sobra alegría. Sólo soy una censura constante de todo lo que muero por gritar.
Si bien hasta hace poco no sabía soñar ni pelear, ya NO estoy perdida, sé que tengo que irme, acá ya no tengo nada que esperar. Y quizá me sienta muy pequeña y no merezca ni la mitad de lo que pretendo pero al menos tengo una causa por la cual pelear.
Ya no quiero permanecer sigilosa, no quiero callar ni masticar mi bronca. El silencio es tormenta y oscuridad. Este enferma, opaca hasta la luz más brillante, ensordece los gritos de auxilio y oprime el alma.
No quiero eso para mí, no voy a persistir así. Voy a salir para volver a perderme y así poder encontrarme.
Necesito salir corriendo y romper en llanto. Tocar fondo en esta catarsis, gritar sin eco y romper paredes.
No voy a seguir esperando a que me escuchen, no voy a hacer de esto mi lugar, mi guerra está en otro lado y allá voy.
Si bien hasta hace poco no sabía soñar ni pelear, ya NO estoy perdida, sé que tengo que irme, acá ya no tengo nada que esperar. Y quizá me sienta muy pequeña y no merezca ni la mitad de lo que pretendo pero al menos tengo una causa por la cual pelear.
Ya no quiero permanecer sigilosa, no quiero callar ni masticar mi bronca. El silencio es tormenta y oscuridad. Este enferma, opaca hasta la luz más brillante, ensordece los gritos de auxilio y oprime el alma.
No quiero eso para mí, no voy a persistir así. Voy a salir para volver a perderme y así poder encontrarme.
sábado, 23 de marzo de 2013
Algo de vos en mí.
Quiero soltarte, quiero dejarte ir, pero la vida pone tu recuerdo ante mí y no puedo evitar chocar contra él constantemente.
Cuando siento que todo se va de mis manos tendría una segunda casa donde ir y un abrazo que me haga olvidar lo angustiada que estoy. Sabes, es difícil decir que estoy bien, y que todo es perfecto cuando en realidad no estás acá.
Si bien no puedo vivir de fantasmas, tampoco sé como hacerlo sin ellos. Si olvido lo que era cuando estabas conmigo estaría olvidando gran parte de mí y lo feliz que alguna vez fui.
Lo más triste es que me encantaría que leyeras esto y supieras cuanto te extraño, cuanto me haces falta y lo que daría porque hoy me des tus consejos, pero es todo tan incierto que me siento dedicándole palabras al viento...
Ese día algo murió en mí y se fue con vos, ese día el eje de mi corazón se partió y hoy me cuesta sentir, pero no voy a dejar de extrañarte, no pienso olvidarte y espero algún día poder recordarte feliz sin tener que llorarte.
Quiero poder recordarte tal cual eras u olvidarte del todo. La memoria de una niña de siete años es frágil, y es difícil mantenerte vivo en pequeños retasos.
Cuando me sentía inquieta y solitaria, solía despertarte con una sonrisa y una gran pila de cuentos. Hoy me siento más solitaria que nunca, pero no iré a intentar despertarte porque sé que no lo harás.
Trece años pasaron y yo sigo aferrada a tu recuerdo, me niego a soltarte la mano, muero en cada intento.
Quisiera saber cómo se sentiría que me sobre protegieras... ¿Me dejarías tener novio y vestirme como quiera?. ¿Pelearíamos todo el tiempo a causa de tu constante presencia?. Aún así pagaría feliz ese precio por seguir siendo tu princesa.Cuando siento que todo se va de mis manos tendría una segunda casa donde ir y un abrazo que me haga olvidar lo angustiada que estoy. Sabes, es difícil decir que estoy bien, y que todo es perfecto cuando en realidad no estás acá.
Si bien no puedo vivir de fantasmas, tampoco sé como hacerlo sin ellos. Si olvido lo que era cuando estabas conmigo estaría olvidando gran parte de mí y lo feliz que alguna vez fui.
Lo más triste es que me encantaría que leyeras esto y supieras cuanto te extraño, cuanto me haces falta y lo que daría porque hoy me des tus consejos, pero es todo tan incierto que me siento dedicándole palabras al viento...
Ese día algo murió en mí y se fue con vos, ese día el eje de mi corazón se partió y hoy me cuesta sentir, pero no voy a dejar de extrañarte, no pienso olvidarte y espero algún día poder recordarte feliz sin tener que llorarte.
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